El 21 de marzo y la lucha global contra el racismo: origen histórico -fundamentos conceptuales y persistencias en América Latina

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, conmemorado el 21 de marzo, constituye un hito en la construcción de marcos normativos y políticos orientados a la erradicación del racismo a nivel global. Este artículo analiza el origen histórico de la fecha en la masacre de Sharpeville (Sudáfrica, 1960), el proceso de institucionalización en el sistema de Naciones Unidas, y su relevancia contemporánea en América Latina. Asimismo, se desarrolla una distinción conceptual entre racismo y discriminación racial, entendiendo al primero como una estructura de poder y al segundo como su manifestación práctica. A partir de fuentes de organismos internacionales y aportes teóricos del pensamiento crítico —especialmente afrodescendiente y latinoamericano— se sostiene que el racismo persiste como una matriz estructurante de desigualdad.

Introducción

El racismo constituye uno de los sistemas de dominación más persistentes de la modernidad. En palabras de Aníbal Quijano, “la idea de raza es el instrumento más eficaz de dominación social inventado en los últimos 500 años” (Quijano, 2000, p. 533). En este sentido, el 21 de marzo no es solo una conmemoración, sino una instancia de problematización de estructuras históricas que continúan produciendo desigualdad.

La institucionalización de esta fecha por parte de Naciones Unidas (1966) responde a la necesidad de abordar el racismo no como fenómeno aislado, sino como una estructura global vinculada al colonialismo, el capitalismo y la producción de jerarquías sociales.

Contexto histórico: apartheid y la masacre de Sharpeville
El apartheid como sistema estructural

El apartheid constituyó un régimen de segregación racial institucionalizado que organizó la vida social sudafricana en función de la raza. Como señalan Seekings y Nattrass (2005), este sistema “combinó exclusión política con explotación económica, asegurando la dominación de la minoría blanca” (p. 34).

Desde una perspectiva crítica, este régimen puede entenderse como una expresión concreta de la supremacía blanca global. Achille Mbembe sostiene que “la raza ha sido el principio organizador de la dominación colonial y sus continuidades contemporáneas” (Mbembe, 2016, p. 45).

La masacre de Sharpeville

El 21 de marzo de 1960, la represión estatal en Sharpeville dejó 69 personas asesinadas. Según Thompson (2001), “la mayoría de las víctimas recibieron disparos por la espalda, lo que evidenció el carácter indiscriminado de la violencia” (p. 210).

Este hecho no solo expuso la brutalidad del régimen, sino que también marcó un punto de inflexión en la presión internacional contra el apartheid.

Naciones Unidas y la construcción de un marco global

La proclamación del 21 de marzo en 1966 se inscribe en un proceso más amplio de institucionalización del antirracismo a nivel internacional. La Convención de 1965 define la discriminación racial como:

“toda distinción, exclusión o restricción basada en motivos de raza […] que tenga por objeto anular el reconocimiento de derechos humanos” (Naciones Unidas, 1965, p. 2).

Este instrumento implica un cambio conceptual clave: el reconocimiento del racismo como una cuestión estructural que requiere intervención estatal.

Racismo y discriminación racial: una distinción necesaria

El racismo no puede reducirse a prejuicios individuales. Frantz Fanon afirma que:

“el racismo no es una disposición individual, sino una estructura que organiza la percepción del mundo” (Fanon, 2009, p. 92).

En esta línea, el racismo se configura como un sistema de poder, mientras que la discriminación racial constituye su manifestación concreta.

Rita Segato (2007) profundiza esta idea al señalar que:

“las jerarquías raciales se inscriben en las instituciones y se naturalizan en la vida cotidiana” (p. 78).

Aportes afrodescendientes y latinoamericanos

La producción teórica afrodescendiente ha sido central para comprender el racismo contemporáneo. Lélia Gonzalez (1988) introduce el concepto de “amefricanidad” para pensar las experiencias históricas compartidas entre América Latina y África.

Por su parte, Sueli Carneiro (2003) sostiene que:

“el racismo estructura las oportunidades sociales y limita el acceso a derechos de la población negra” (p. 23).

En el contexto latinoamericano, estas perspectivas permiten desarticular el mito de la democracia racial y visibilizar las desigualdades estructurales.

América Latina: persistencias del racismo estructural

Según la CEPAL (2020), más de 130 millones de personas afrodescendientes viven en América Latina, enfrentando condiciones de desigualdad sistemática.

El Banco Mundial (2018) señala que estas poblaciones presentan mayores tasas de pobreza y exclusión. En Brasil, por ejemplo, las desigualdades salariales reflejan la persistencia de jerarquías raciales.

Estas dinámicas evidencian que el racismo no es residual, sino constitutivo de las estructuras sociales de la región.

Articulaciones globales

El 21 de marzo se vincula con iniciativas como el Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2015–2024), que busca “reconocimiento, justicia y desarrollo” (Naciones Unidas, 2015, p. 3).

Estas políticas reflejan un intento de abordar el racismo desde una perspectiva integral, articulando memoria histórica y acción contemporánea.

Conclusión

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial constituye un dispositivo político que permite problematizar las continuidades del racismo a nivel global. Desde Sharpeville hasta América Latina, las desigualdades raciales persisten como parte de estructuras históricas no resueltas.

Como advierte Mbembe (2016), “la raza sigue siendo una categoría central en la organización del mundo contemporáneo” (p. 52). En este sentido, la lucha contra el racismo requiere no solo el reconocimiento de estas desigualdades, sino la transformación profunda de las estructuras que las sostienen.




Referencias

Banco Mundial. (2018). Afrodescendientes en América Latina: hacia un marco de inclusión.

Carneiro, S. (2003). Enegrecer el feminismo. Geledés.

CEPAL. (2020). Afrodescendientes y la matriz de la desigualdad social en América Latina.

Fanon, F. (2009). Piel negra, máscaras blancas. Akal.

Gonzalez, L. (1988). A categoria político-cultural de amefricanidade.

Mbembe, A. (2016). Crítica de la razón negra. Ned Ediciones.

Naciones Unidas. (1965). Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial.

Naciones Unidas. (1966). Proclamación del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

Naciones Unidas. (2015). Decenio Internacional para los Afrodescendientes.

Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder y clasificación social. Journal of World-Systems Research, 6(2), 342–386.

Seekings, J., & Nattrass, N. (2005). Class, race, and inequality in South Africa. Yale University Press.

Segato, R. (2007). La nación y sus otros. Prometeo.

Thompson, L. (2001). A history of South Africa. Yale University Press.



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