LA ONU APROBO HOY A La trata transatlántica de personas esclavizadas COMO EL CRIMEN DE LA HUMANIDAD MAS GRAVE: acumulación originaria, racialización global y debates contemporáneos sobre su carácter genocida


 La trata transatlántica de personas esclavizadas (TTPE) constituyó un dispositivo estructural de violencia, acumulación económica y producción de jerarquías raciales que operó entre los siglos XV y XIX. Este artículo examina la TTPE como un sistema fundacional de la modernidad capitalista, articulando dimensiones económicas, políticas y epistémicas. A partir de literatura clásica y contemporánea, se analizan sus escalas demográficas, su inserción en el sistema-mundo, las condiciones del Middle Passage, los procesos de racialización y los debates en torno a su conceptualización como genocidio. Se sostiene que la TTPE no solo implicó explotación económica, sino una reorganización ontológica de la humanidad, cuyos efectos persisten en la actualidad bajo formas de racismo estructural.

La historiografía contemporánea ha desplazado progresivamente la comprensión de la trata transatlántica desde un fenómeno mercantil hacia un sistema complejo de violencia estructural. Como plantea Paul Gilroy, el Atlántico negro constituye un espacio de producción cultural y política atravesado por la movilidad forzada y la diáspora africana.

Entre aproximadamente 1450 y 1867, el sistema atlántico de esclavización implicó la deportación de alrededor de 12,5 millones de personas africanas, de las cuales aproximadamente 10,7 millones sobrevivieron al cruce atlántico (Eltis & Richardson, 2010). Sin embargo, estas cifras subestiman el impacto total si se consideran las muertes durante la captura, las marchas forzadas hacia la costa y las condiciones previas al embarque.

Escala, cronología y geografía de la trata

La TTPE operó durante más de cuatro siglos, con picos significativos entre los siglos XVII y XVIII. Las principales potencias involucradas incluyeron:

  • Portugal (principal actor en las primeras fases)
  • Reino Unido
  • Francia
  • España
  • Países Bajos

Las regiones africanas más afectadas se concentraron en África occidental y central, particularmente:

  • Senegambia (actual Senegal y Gambia)
  • Costa de Oro (actual Ghana)
  • Golfo de Benín (actual Nigeria y Benín)
  • África centro-occidental (Angola, Congo)

Estas zonas fueron integradas a redes comerciales violentas que implicaron tanto actores europeos como intermediarios locales, en un contexto de creciente militarización y desestructuración social (Thornton, 1998).

La trata en el sistema-mundo capitalista

Desde la perspectiva del sistema-mundo, Immanuel Wallerstein sitúa la TTPE como un mecanismo central en la formación de la economía-mundo capitalista. África fue incorporada como periferia proveedora de fuerza de trabajo, mientras América funcionó como espacio de extracción intensiva de recursos.

Por su parte, Eric Williams sostiene que la acumulación de capital derivada de la esclavitud fue crucial para el desarrollo industrial europeo. La economía de plantación (azúcar, algodón, tabaco) dependía estructuralmente de la mano de obra esclavizada.

La noción marxista de “acumulación originaria” permite comprender este proceso como una fase constitutiva del capitalismo, basada en la expropiación violenta de cuerpos y territorios.

El Middle Passage: violencia, biopolítica y muerte

El Middle Passage representa una de las expresiones más extremas de violencia sistemática. Las personas esclavizadas eran transportadas en condiciones de hacinamiento extremo, con tasas de mortalidad que oscilaban entre el 10% y el 20%, aunque en algunos viajes podían superar el 30% (Klein, 2010).

Orlando Patterson conceptualiza la esclavitud como “muerte social”, en tanto implica la negación total de la pertenencia social y jurídica.

Desde una perspectiva biopolítica, Achille Mbembe permite interpretar este sistema como una forma de necropolítica, donde ciertos cuerpos son gestionados bajo regímenes de muerte y desecho.

Racialización y colonialidad del poder

La TTPE no solo implicó explotación económica, sino la producción de una clasificación racial global. Aníbal Quijano introduce el concepto de “colonialidad del poder” para explicar cómo la raza se convierte en un principio organizador de las relaciones sociales.

Este proceso implicó:

  • naturalización de jerarquías raciales
  • justificación ideológica de la esclavitud
  • institucionalización del racismo

Sylvia Wynter profundiza esta idea al señalar que la modernidad redefine lo humano en términos excluyentes, situando a las poblaciones africanas fuera de la categoría plena de humanidad.

Debate sobre el genocidio

La conceptualización de la TTPE como genocidio es objeto de debate. La definición de la Convención de 1948 requiere intención explícita de destrucción, lo cual ha sido utilizado para excluir la esclavitud de esta categoría.

Sin embargo, enfoques contemporáneos argumentan que:

  • la escala de mortalidad (millones de muertes directas e indirectas)
  • la destrucción cultural sistemática
  • la deshumanización legal y ontológica

permiten interpretar la TTPE como una forma de genocidio estructural o prolongado.

W.E.B. Du Bois ya señalaba que la esclavitud constituyó una reorganización radical de la humanidad.

Asimismo, marcos críticos actuales cuestionan la limitación jurídica del concepto de genocidio, proponiendo lecturas más amplias que incluyan procesos históricos de larga duración.

Consecuencias contemporáneas y racismo estructural

Los efectos de la TTPE no se limitan al pasado. Se manifiestan en:

  • desigualdades socioeconómicas persistentes
  • discriminación racial estructural
  • subrepresentación política de comunidades afrodescendientes

Frantz Fanon sostiene que la colonialidad se reproduce en estructuras sociales y subjetivas incluso después de la independencia formal.

El racismo contemporáneo no puede comprenderse sin referencia a este proceso histórico.

La trata transatlántica de personas esclavizadas debe ser analizada como un sistema fundacional de la modernidad capitalista, articulando violencia material, producción de conocimiento y reorganización ontológica de la humanidad.

Su reconocimiento como crimen contra la humanidad constituye un avance, pero resulta insuficiente para abordar sus efectos estructurales. La incorporación de marcos analíticos como la colonialidad, la necropolítica y el genocidio permite ampliar la comprensión de este fenómeno y sus persistencias contemporáneas.

REFERENCIAS

  • Eltis, D., & Richardson, D. (2010). Atlas of the Transatlantic Slave Trade. Yale University Press.
  • Williams, E. (1944). Capitalism and Slavery.
  • Wallerstein, I. (2004). World-Systems Analysis.
  • Patterson, O. (1982). Slavery and Social Death.
  • Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder.
  • Mbembe, A. (2003). Necropolitics.
  • Du Bois, W.E.B. (1903). The Souls of Black Folk.
  • Fanon, F. (1961). The Wretched of the Earth.
  • Thornton, J. (1998). Africa and Africans in the Making of the Atlantic World.
  • Klein, H. (2010). The Atlantic Slave Trade.
  • Wynter, S. (2003). Unsettling the Coloniality of Being.
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